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Las
coníferas existen en toda clase de formas y medidas. Y si por
sí solas no crecen tal y como nosotros queremos, simplemente las
remodelamos. Muchas variedades se dejan podar con todo tipo de contornos
y siluetas. Como esferas, bloques o columnas, estas especies dan forma
al jardín, convirtiendo así cada creación en un
emocionante juego de líneas. Además, el ambiente que quedará en
nuestro rincón verde siempre expresará cierta distinción.
De una manera u otra, las coníferas siempre han fascinado al
hombre, especialmente a aquél que es aficionado a la jardinería
y las plantas. Desde hace siglos se mejoran y se seleccionan las variedades,
y cada vez salen nuevos ejemplares al mercado.
Columnas con un aire mediterráneo
Uno de los aspectos que los cultivadores siempre han querido mejorar
es la forma de columna. En todo el Mediterráneo las coníferas
muy estrechas y erguidas forman una parte importante del paisaje. Muchos
lugares de los países mediterráneos quedan
dominados por estos impresionantes cipreses esbeltos.
Se dice incluso que éstos, a lo largo de la Vía Apia
en Roma, simbolizan dos manos orantes hacia el cielo. Tal vez de ahí haya
surgido el nombre de 'árbol de la vida' que se emplea para designar
a algunas coníferas.
Para un jardín privado estos árboles son demasiado grandes.
Pero no te preocupes, ya que existen numerosas variedades que tienen
el mismo crecimiento estrecho y erguido, y que no se pasan de la raya
en cuanto a la altura. Algunas muy bonitas son el ciprés
de California, de color azul turquesa (Chamaecyparis lawsoniana
'Columnaris'), y su variante verde amarillento (Ch.
lawsoniana 'Golden Wonder').
Coníferas podadas
Una buena idea para el jardín es situar dos coníferas iguales
con forma de columna a ambos lados de la puerta principal.
Incluso es posible ponerlas en una gran maceta en
la terraza o el balcón.
Lo mismo se puede hacer con los ejemplares que se encuentran como una pequeña
esfera en un pie. Para mantenerlos en buena forma en el sentido
más literal de la palabra, sí que hace falta recortarlas
con regularidad. Si no se hiciera, con el paso del tiempo perderían
su silueta redondeada.
Inspiración en libros de jardinería
Por
supuesto, las otras formas en que se hayan podado las coníferas
también se deben cuidar. Ahora bien, no permitas que esto constituya
un impedimento para experimentar con ellas. Quien abre un libro de
jardinería cualquiera, enseguida verá lo bonito que puede
ser un jardín con estas especies contorneadas en bloque o esfera.
Y no hay que olvidar tampoco las pirámides y los conos, como
el (falso) abeto enano Picea glauca 'Conica', de
color verde claro.
Los libros con antiguos jardines históricos están repletos
de ejemplos semejantes. Si empiezas a experimentar con la poda de estas
especies, crearás un entorno muy acogedor, con un claro guiño
a la rica historia de la jardinería.
Para todas estas coníferas en forma vale en realidad un solo
consejo: hay que partir de variedades que sean aptas para podarlas en
un modelo determinado. ¡No todas se dejan manipular! Algunas variedades
muy aptas son el tejo (Taxus), la tuya (Thuja occidentalis),
y el Cupressocyparis leylandii. Todas ellas tienen
pocas exigencias y las dos últimas son resistentes incluso al
viento del mar.
A ras del suelo
Para pasar de un extremo a otro: las coníferas también
pueden crecer a ras del suelo, como planta
tapizante. Incluso existen variedades que más o menos se pueden
pisar. Un ejemplo bonito es el enebro rastrero
(Juniperus hor. 'Wiltonii'). Aplicando las formas de
columna erguidas, junto con estas variedades de crecimiento plano, obtendrás
unas combinaciones impresionantes.
Es otro ejemplo más de cómo se puede crear un ambiente
especial en el jardín con estas especies. Quien dé rienda
suelta a su imaginación, podrá dar forma a su parterre
con todos estos bloques, esferas y columnas.
Reportajes recomendados:
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La
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Plantar
y mantener los setos
Imágenes: Facilisimo.com.
Fuente: Bakker.
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