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El
cepellón es el conjunto de las raíces y la tierra, por
el cual la planta queda enraizada. Mediante este sistema se conserva
perfectamente y, además, permite un buen transplantado.
Cuándo realizarlo
Es recomendable hacer este proceso de transplante en parada vegetativa,
ya que el arbusto sufrirá menos al cortarle las raíces y
mover el cepellón.
Si por alguna causa hubiera que realizarlo en plena actividad hay que
tener en cuenta lo siguiente:
- Preparar el cepellón de mayor tamaño.
- Procurar que el cepellón no se abra.
- Intentar realizarlo en un día nublado en el que no haga calor
excesivo o viento.
Antes de empezar
Antes de nada es importante atar las ramas del arbusto que se va a transplantar.
Ten en cuenta el tamaño del cepellón, que normalmente va
en función de la planta.
Al tratarse de arbustos o árboles con tronco, el diámetro
del cepellón debe ser unas ocho o diez veces superior al del tronco.
Es fundamental que el terreno esté algo húmedo.
Cómo llevarlo a cabo
Una
vez preparada la planta hay que realizar una zanja con una pala, de
manera que el tronco quede en la parte central. A medida que se va profundizando
en la tierra se debe ir estrechando el cepellón, para conseguir
que se desprenda bien del terreno.
Si ya has obtenido el cepellón debes protegerlo con un plástico
o una tela metálica antes de extraerlo. Tras esto es recomendable
sacarlo y llevarlo a su nueva ubicación.
Para favorecer el arraigo del arbusto hay que añadir al riego
abonos minerales con fósforo y potasio y hormonas de enraizamiento.
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