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La
uva es el origen del vino
y el cava, bebidas con las que probablemente muchos brindarán en
Nochevieja para recibir el Año Nuevo. Si los campos no estuvieran
poblados por enormes viñedos rebosantes de jugosas y dulces uvas,
más de uno tendría que llenar su copa esta Navidad con algún
tipo de zumo, agua o sustancia similar.
La vid es un arbusto leñoso, y como tal, puede tener una vida
muy longeva, llegando incluso a sobrepasar el centenar de años,
aunque tarda entre 3 y 5 en madurar. Hasta entonces es incapaz de producir
frutos y ha de ser mimada para que crezca sana y vigorosa.
Tiene que soportar tanto el frío del invierno como las épocas
de sequía, por eso no puede vivir en regiones con temperaturas
extremas: ni a demasiada altitud, ni cerca de los polos o desiertos.
El tronco y los sarmientos sólo sirven para transportar el agua
y los componentes minerales. Sus enormes hojas, conocidas en algunos lugares
como 'pámpanas', son la principal fuente de energía de la
planta.
Su importancia en la Historia
El
cultivo de la vid ha condicionado la evolución de la humanidad
a lo largo de los años. Como necesita cuidados prácticamente durante
todo el año, favoreció el sedentarismo entre sus primeros
explotadores, y con ello contribuyó a la formación de
aldeas y ciudades.
Su importancia se ve reflejada en las referencias que, con el predominio
de las distintas civilizaciones, nos han ido quedando a través del tiempo.
Las primeras surgieron ya en el Antiguo Egipto: representaciones gráficas
del vino o la vid sobre tablillas y papiros funerarios.
Los griegos, 1.000 años antes de Cristo, exportaron la vid, junto
con su cultura y sus costumbres, allá donde se extendía
su área de influencia. De esta forma se originó, en todo
el Mediterráneo occidental, una tradición vitivinícola
que llega hasta nuestros días, y que alcanza su máxima expresión
en Francia, Italia y España.
Ellos
fueron los primeros en venerar a un Dios de la vid y el vino, Dionisos,
que más tarde, con el imperio construido por los romanos, cambiaría
de nombre para convertirse en Baco. La vid viajó con estos últimos
por las vías de comunicación que construyeron a lo largo
de sus vastos dominios, despejando de bosques amplias zonas que luego
empleaban para su cultivo.
Después, el cristianismo tomó el vino como uno de sus símbolos
más significativos y propagó el cultivo de la vid en toda
su zona de influencia, transportando la variedad europea hasta América
en uno de los primeros viajes de Colón.
El lloro de la vid
Permanece
aletargada durante todo el invierno a la espera de que el tiempo mejore
para recobrar sus funciones vitales. Es en ese momento, en marzo, cuando
comienza el proceso conocido como el 'lloro' de la vid. La planta despierta,
la savia se pone en movimiento y empiezan a surgir los frutos,
al principio verdes y muy pequeños por su gran carga de clorofila.
Las características de la uva dependen de la variedad a la que
pertenece y de las condiciones ambientales en que se desarrolla. La mezcla
de ácidos que contiene y la cantidad de cada uno de ellos, definitorios
del producto final, serán distintas según la humedad, la
luz y la temperatura de cada zona.
Cuando
el verde de la uva se va perdiendo y comienza a cambiar de color, se le
llama envero. Si se trata de alguna variedad de tinta, pasará a
rojo, y si es variedad blanca, a amarillo. Los ácidos que en ese
momento predominan en el fruto irán cediendo terreno a los azúcares
debido al proceso de maduración, gracias a lo cual tomará
ese característico gusto dulzón.
Las partes de madera de la cepa también acumulan azúcares
contribuyendo a endulzar la uva, por eso los campos más viejos
dan unos frutos más regulares y de una calidad más estable.
Las especies más importantes para la agricultura son vitis labrusca,
vitis rupestres, vitis riparia y vitis vinífera
(que es la vid común o europea).
La vendimia
Esta costumbre centenaria forma parte de la vida de muchos
pueblos, cuya principal fuente de riqueza ha sido tradicionalmente
el cultivo de la vid y la cosecha de la uva. En ellos se ha vivido la
época de recolección como una fiesta que recompensa los
esfuerzos realizados durante todo un año.
Actualmente,
las máquinas van comiendo terreno a la vendimia manual. Pero
es necesaria la adaptación del viñedo a esas máquinas,
y por eso, entre septiembre y octubre, aún se puede ver a los jornaleros,
doblados sobre sí mismos, rompiendo el horizonte de los campos y soportando
las inclemencias del tiempo -a veces del frío y a veces del calor- para
desnudar las cepas en la última etapa de la campaña.
Decidir el momento adecuado en que debe comenzar la vendimia es muy importante,
repercutirá sustancialmente en la calidad de los vinos que se extraen
de la uva. Con una recolección temprana, serán más
afrutados y ligeros en alcohol; en cambio, retrasándola, se obtendrá
mayor grado alcohólico.
Reportajes recomendados:
Uvas
para recibir el Año Nuevo
La
parra. Herencia mediterránea
Redacción/Tusplantas.com
Fuentes de información: Infoagro.com;
http://businessnetint.com;
Aulafacil.com
Fuente imágenes: Tusplantas.com; Sxc.hu.
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