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Conocido
también como pañil, el matico es un arbusto o pequeño
árbol originario de América del Sur, donde
se localiza en tres países: Argentina, Chile y Perú. Su
popularidad ha trascendido muy poco esas fronteras y la principal aplicación
que se le adjudica es la de ser una excelente planta medicinal.
Pertenece a la familia Buddlejaceae y la especie es buddleja
globosa.
"El 'tipo', es decir, el ejemplar de matico que sirvió para
su clasificación científica se conserva en el herbario del
Real Jardín Botánico y pertenece a la expedición
de Ruiz y Pavón del siglo XVIII", nos explica Blanca Landázuri,
del Real Jardín Botánico de Madrid.
Puede llegar a alcanzar los tres metros de altura y
su periodo de floración se extiende de noviembre a mayo. Las hojas
son perennes, simples, opuestas, rugosas en el haz, felpudas en el envés
y cubiertas de pelos.
Se emplean para teñir tejidos, a los que aportan un tono amarronado.
Posee flores que llaman la atención por su color,
entre amarillo y naranja, y por la forma que tienen de agruparse, en cabezas
redondas. No miden más de un centímetro y desprenden un
embriagador aroma.
Conoce sus múltiples propiedades
Y
es que aunque también se emplea como una planta ornamental, destaca
por su poder
curativo. Muy amplio es el abanico de afecciones
que podemos tratar con matico, aunque no debemos olvidar consultar con
nuestro médico antes de proceder a su utilización.
Destacamos entre ellas la cicatrización de heridas,
tanto internas como externas, que es la función principal que presenta;
de ahí su demandado empleo para el alivio de las úlceras
digestivas. Los trastornos gástricos o infecciones hepáticas
también pueden verse mejoradas gracias a los beneficiosos efectos
que produce.
¿Cómo lo aplicamos?
Son varias las modalidades existentes para la preparación de este
remedio:
En
pomada: primero se macera la planta, consiste en dejar en alcohol
las hojas durante aproximadamente seis días. Después se
añade vaselina elaborada al baño maría y la pasta
resultante es lo que se aplica sobre la herida.
- Cocida: la planta se deja hervir durante un cuarto
de hora en abundante agua y al enfriarse podemos emplearla para desinfectar
las heridas. Lo mismo ocurre con compresas o vendajes, los empapamos
con el agua y colocamos en la zona a tratar.
- Infusión: a una hoja picada se le agrega agua
hirviendo. Debemos beberla tras las comidas y será muy eficaz
frente a los trastornos digestivos.
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Redacción/Tusplantas.com
Más información: Real
Jardín Botánico de Madrid |