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Sin
duda, el césped es la base y parte principal del cualquier jardín,
ya sea privado o público. Por ello, no hay que olvidar su importancia
a la hora de dar forma al espacio y hay que conocer algunas de sus características,
con el fin de plantar el más adecuado y de hacerlo convenientemente.
Además, no se debe pasar por alto la importancia decorativa de
este elemento, que crea zonas ideales para la colocación de flores
o plantas.
Asimismo, proporciona una base suave y blanda con el fin de que se convierta
en espacio acogedor y zona para el juego de los más pequeños.
No obstante, éste suele ser el elemento menos cuidado del vergel,
a pesar de su gran utilidad y de que no requiere excesiva atención.
En la mayoría de los casos, el único tratamiento que recibe
es ser cortado habitualmente.
Tipos de césped
El
césped es un tipo de hierba, de las cuales existen en el mundo
unas mil clases conocidas. No todas éstas son empleadas como césped,
ya que deben ser capaces de soportar los habituales cortes y de formar
una tupida alfombra y una cubierta densa. Dependiendo del objetivo con
el que se plante, se empleará una u otra clase, aunque normalmente
se suelen efectuar mezclas entre diferentes hierbas para obtener ejemplares
satisfactorios.
El césped de jardín, a excepción de aquel que se
encuentra recién plantado, se verá enseguida invadido por
las especies de hierbas nativas de cada zona. Para evitarlo, se debe seguir
una estricta rutina de cultivo, sobre todo cuando el césped se
planta con una función ornamental. Hay varios tipos, que son los
más utilizados en la elaboración de jardines. El primero
de ellos es el denominado césped de manzanilla, particularmente
apropiado para zonas de pequeño tamaño, donde el suelo sea
seco y arenoso. Se caracteriza por sus hojas aromáticas que forman
una tupida cubierta en el suelo.
Por
otro lado, se encuentra el tomillo silvestre, un césped que sólo
requiere una poda anual, que ha de hacerse tras la floración. Por
su parte, la Camomilla es una planta que posee las hojas estrechas y unas
flores anchas y blancas similares a las margaritas. Para zonas de clima
seco es muy útil el trébol blanco u holandés, que
proporciona una hermosa cubierta verde que no amarillea ni en las épocas
más secas. El trébol elabora una cubierta muy verde de fácil
mantenimiento, pero necesita un suelo alcalino para prosperar. Sin embargo,
según los expertos en el tema, la variedad más conveniente
es el Treneague, que no suele florecer pero que es excesivamente útil
por no requerir apenas corte.
Antes de plantar
Lo primero que hay que hacer antes de plantar el césped
es preparar correctamente la zona en la que se vaya a hacer, con el fin
de que el suelo se encuentre en óptimas condiciones. Así,
si el césped se va a sembrar por primera vez en esa superficie,
conviene que se encuentre a cielo abierto o, de lo contrario, no tener
más de medio día de sombra en verano, porque no crecerá
con la fuerza necesaria.
Cuando la capa del suelo contenga excesiva arena o yeso, se debe enriquecer
aplicando una capa de entre tres y cinco centímetros de turba o
musgo. Si el suelo es suficientemente rico, esto no es necesario, pero
tampoco está de más, ya que la aplicación de fertilizantes
siempre es positiva para el césped. El siguiente paso a realizar
es comprobar la nivelación del terreno, así como el drenaje,
para posteriormente rastrillar la tierra hasta una profundidad de unos
quince centímetros, procurando eliminar todos los terrones. Esta
preparación del terreno se puede efectuar durante todo el año,
menos cuando el suelo se encuentre mojado o embarrado.
Plantación
Una vez que se hayan realizado los pasos de preparación
del terreno es conveniente proceder a la siembra, que se puede llevar
a cabo, igualmente, en cualquier época del año, excepto
en invierno. No obstante, se indica el otoño como mejor momento,
ya que las lluvias de esta temporada favorecerán el desarrollo
de la hierba. En cuanto a las semillas, cabe destacar que son muy pequeñas,
por lo que no conviene sembrar cuando haga viento y asegurarse de que
el suelo se encuentre levemente húmedo.
Las semillas se deben administrar generosamente para que el césped
sea capaz de cubrir todo el suelo, pero el exceso de semillas puede provocar
que los plantones se pudran. Así, en suelos bastante fértiles
se debe aplicar treinta gramos por metro cuadrado, mientras que en suelos
más pobres hay que aumentar esta cifra hasta sesenta gramos El
mejor método para sembrar consiste en colocar cuerdas tensadas
a una distancia de un metro entre ellas. Posteriormente, se preparan pequeños
montones de treinta gramos con las semillas y se marca en el suelo la
superficie que corresponde a un metro cuadrado. Finalmente, hay que distribuir
las semillas de forma regular. Una vez sembrado, conviene rastrillar el
suelo para ayudar a las semillas a penetrar en la tierra. |