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Esta
hermosa flor representa el candor, la majestuosidad y la pureza debido
a su color blanco. Por eso es muy habitual encontrarla en los ramos de
las novias. La fascinación de los hombres por la azucena se remonta
a muchos siglos atrás: ya en el templo de Salomón podemos
encontrar algunas de estas flores representadas en esculturas. Siglos
después, en las pinturas medievales y renacentistas de carácter
religioso, aparecen flores de azucena debido a su asociación con
lo impoluto y puro.
El origen de la azucena parece situarse en Asia y América del
Norte y, posteriormente, se extendió hasta la cuenca del Mediterráneo
y al continente europeo debido a su fácil cultivo y a su larga
duración como flor cortada.
Una gran diversidad de especies
La
azucena pertenece a la familia de las liliáceas y comprende, aproximadamente,
unas 80 especies. Muchas de ellas son apropiadas para el jardín
y otras para la producción de flores cortadas. Son plantas bulbosas
y sus flores desprenden, en la mayoría de la ocasiones, un fresco
aroma. Con frecuencia, tienen forma de "trompeta" con pétalos
curvados hacia atrás. Estas plantas crecen en tierra firme o en
macetas sin ningún tipo de dificultad, tan sólo es necesario
que estén plantadas sobre una superficie más bien blanda
y ubicada a la sombra.
Los
tamaños y colores de la azucena pueden ser muy variados. Tonalidades
desde el blanco puro hasta el rojo púrpura, pasando por ejemplares
con manchas marrones o purpúreas que les dan un aspecto atigrado.
Su longitud puede oscilar entre un palmo y el metro de altura en algunas
ocasiones.
Existen tres grandes grupos en los que podíamos clasificar
a las azucenas: flores con aspecto de trompeta en las que los órganos
sexuales quedan un tanto retirados, flores mas abiertas de pétalos
más o menos curvados que miran a la horizontal y flores con los
órganos sexuales orientados hacia el suelo y pétalos recurvados
en sentido contrario.
Plantación y consejos
La
plantación de las azucenas se realiza en primavera y su floración
adquiere toda su plenitud a lo largo del mes de agosto; aunque también
se pueden plantar durante el otoño, dependiendo de la especie seleccionada
para cultivar.
El
suelo ideal para plantar estas flores debe tener elevada permeabilidad
y ser rico en materia orgánica. La luz nunca debe incidir directamente
sobre él y la profundidad a la que plantemos los bulbos dependerá
de lo que esté estipulado para cada especie, simplemente deberemos
seguir lo indicado en las etiquetas del productor. Una vez plantadas,
florecerán durante varios años y por ello, para su cultivo
se aconseja incorporarlas a los bancales de plantas vivaces.
La azucena aporta un toque decorativo y luminoso ideal para interiores,
por ello son muy utilizadas en jarrones como flores cortadas. Como consejo
muy útil para que duren más frescas, es aconsejable disolver
en el agua del jarrón una aspirina.
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