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Los
climas tropicales adornan sus paisajes con unas flores muy apreciadas
por su belleza y color. El género 'hibiscus' acoge a muchas especies
pero las más conocidas dentro de las latitudes españolas
son particularmente dos: la 'Rosa de China' (Hibiscus rosa-sinensis)
y la 'Rosa de Siria' (Hibiscus syriacus). Los archipiélagos
canario y balear son los que, bendecidos por un clima más que propicio,
cuentan en su haber con un gran número de estas llamativas flores
durante todo el año. El clima continental también puede
verlas florecer, pero a partir del verano.
La familia Malvaceae, original del continente asiático
(Japón y China), es la que alberga al género 'hibiscus'
y, dentro del mismo localizamos al Hibiscus coccineus, el elatus,
el ludwigii, el moscheutos, el mutabilis, el
schizopetalus, el sebastianii, etc. Sin embargo, con
el objeto de dar una información lo más completa posible,
vamos a centrarnos en las dos especies más conocidas para no perder
detalle acerca de sus características y sus necesidades de cultivo.
La Rosa de China
El
nombre científico de esta magnífica planta ornamental, que
llega a alcanzar los 3 m. de altura, es hibiscus rosa-sinensis
y es muy prolífica dentro de los climas tropicales
y subtropicales. Es un arbusto perenne que exige pocos
cuidados y que está poblado con flores de forma continua. El aspecto
de éstas es muy semejante al del papel, característica que
se relaciona directamente con su fragilidad. Podremos disfrutarlas desde
la mitad del verano hasta la mitad del otoño.
Las hojas dentadas de esta planta tienen un color verde muy brillante
mientras que los pétalos de la flor pueden llegar a medir 12 cm.
El rasgo más apreciado de los hibiscus son sus largos estambres.
La Rosa de China es un buen ejemplo de este particular saliente más
allá de la corola. Sus flores poseen colores muy vivos y son muchas
las tonalidades de las que actualmente se puede disfrutar.
Cultivo de la Rosa de China
Esta
planta gusta de luz directa diariamente, si bien, en
las horas centrales de los calurosos días de verano, procuraremos
sombra. Una buena pista para conocer sus necesidades son los márgenes
de temperaturas que la ayudan a crecer sana. El baremo ideal está
entre los 13 y los 21 ºC, margen válido para todos los meses
del año. Si en el invierno soporta temperaturas de hasta los 6
ºC, se pondrá mustia, pero revivirá al año siguiente.
A menos de 6 ºC morirá irremediablemente. Si en el verano
la temperatura aumenta por encima de los 21 ºC, será muy beneficioso
para la planta que la rociemos con agua.
Debe
asentarse en suelos con buen drenaje para favorecer su
crecimiento correcto. Del mismo modo, regaremos
la tierra a menudo para que las condiciones de humedad sean siempre óptimas
y luzca con vigor. La Rosa de China necesita una tierra húmeda
porque si no quedaría mustia y marchita, pero tampoco abusaremos
del riego, ya que podríamos encharcarla.
La
poda, a comienzos de la estación primaveral, nos permitirá
desechar del arbusto aquellos brotes que no nos convenzan. Si la hemos
cultivado en un tiesto, el volumen alcanzado puede pedirnos que la trasplantemos
a suelo o a una jardinera más amplia. Si tenemos pensado multiplicarla,
el injerto es el método más empleado por
ser muy cómodo y sencillo.
En cuanto al abono, existen fertilizantes en el mercado indicados
especialmente para plantas de estas características. Lo único
que tenemos que hacer es preguntar acerca de su dosificación. Es
importante que vigilemos las posibles plagas que puedan
afectar al hibiscus, como son los pulgones, la mosca blanca o la araña
roja.
La Rosa de Siria
Compite
en belleza con su 'hermana', la Rosa de China. Aunque se conoce popularmente
como 'Rosa de Siria', su nombre científico es Hibiscus syriacus.
Esta variedad es mucho más tolerante con el clima
que la especie anterior, ya que puede desarrollarse plenamente en climas
templados y moderadamente fríos. Este arbusto es de hoja
caduca y la altura máxima que puede alcanzar es de 4 m.
Cabe destacar que éste es un hibisco donde la columna estaminal
no sobrepasa a los pétalos. La Rosa de Siria posee ramas grises
y erectas, además de hojas dentadas de forma irregular. Sus flores,
dotadas con pétalos de hasta 7 cm, abarcan un abanico de
tonalidades amplísimo que va del blanco al azul, pasando
por el rosa, el lila o el púrpura. Su fruto encapsulado está
cubierto con pelos.
Cultivo de la Rosa de Siria
Con
las temperaturas es mucho menos exigente que la Rosa de China ya que,
poco a poco, se ha ido adaptando a cada vez más frío. No
obstante, no la dejaremos a la intemperie si bajan demasiado
las mínimas en los termómetros. El viento
no la beneficia mucho, ya que no se agarra con mucha fuerza. Debemos proteger
bien el arbusto de estas corrientes, ya que pueden inclinarlo e, incluso,
arrancarlo.
Para
su cultivo óptimo, este hibisco necesita pleno sol y riego
abundante. Al igual que el Hibiscus rosa-sinensis, prefiere
suelos húmedos porque éstos ayudan a florecer con más
fuerza y a mantenerse lustroso más tiempo. El terreno perfecto
para su crecimiento armónico es, además del húmedo,
el que está bien drenado, es profundo y rico en nutrientes.
Habrá que insistir más en el riego en los meses previos
a su floración. También aguanta especialmente bien en zonas
de costa.
Con
objeto de conseguir una floración fuerte entre julio y octubre,
podaremos sin miedo anualmente, menos con los ejemplares
adultos con los que sólo repasaremos su forma cuando despierte
la primavera. De esta forma, conseguiremos que se multipliquen las ramificaciones
que parten de su base. Esta operación resulta fundamental con los
arbustos que aún son jóvenes, ya que después crecerán
con gran fuerza. Es muy utilizada dentro del ordenamiento urbano, como
seto o como pequeño arbusto adornando avenidas y parques.
Su multiplicación se lleva a cabo por medio del esqueje
y su abonado tiene que seguir las mismas pautas que la anterior, dejándonos
recomendar por nuestra tienda de jardinería más cercana
en cuanto a productos. Las plagas que más daño pueden hacerle
a estos ejemplares son la araña roja, el pulgón verde y
la cochinilla.
Reportajes recomendados:
Cocinar
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Floración
desbordante a final de verano
Fuentes: Plantas
de Jardín; Interrnatura.uji.es.
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