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Las
plantas vivaces son imprescindibles en el jardín. Ofrecen espectaculares
floraciones en primavera u otoño, dependiendo de su ciclo, pero
en invierno, se quedan mustias y pierden las hojas. Sin embargo, bajo
tierra conservan sus raíces, esperando a germinar en cuanto el
clima les sea propicio. Ahora nuestro trabajo consiste en protegerlas
durante los duros meses del invierno.
En el otoño, lo mejor es dejar tranquilas las plantas
en el arriate o la rocalla, sobre todo cuando se cubre de escarcha
su silueta: sin duda, ésta puede quedar preciosa en los jardines
durante los meses más fríos. Además, sus tallos secos
aún proporcionan algo de protección contra el frío.
Consejos de conservación
Las
plantas resistentes a las heladas se debilitarán si se
podan rigurosamente antes del invierno. También serán
más vulnerables si no pueden "terminar de madurar" (descansar
antes del invierno). Por este motivo, no hay que seguir abonando durante
demasiado tiempo, ya que entonces las plantas seguirían creciendo
y no terminarían de madurar bien.
Afortunadamente la mayoría de las vivaces y arbustos son resistentes
incluso a inviernos crudos. En esos casos, las llamamos resistentes
a las heladas. Así que no te asustes si la hoja de tu
hosta más bonita se marchita en esta época e incluso desaparece
del todo. Debajo del suelo las raíces de esta planta vivaz
han empezado su periodo latente, pero el ejemplar seguramente
no está muerto. En la primavera la planta volverá a ser
activa y las primeras puntas de las hojas aparecerán de nuevo por
encima del suelo en marzo y abril.
Dudosa resistencia
También
hay plantas que son sensibles a las heladas. En los libros
de jardinería o en los catálogos de cultivadores se habla
también de una dudosa resistencia a las heladas.
Plantas sensibles a este fenómeno meteorológico son, entre
otras, lavatera, ceanothus, azucena africana (agapanthus), higuera,
flor de la Pasión y ejemplares jóvenes del carrizo
de las pampas.
Para protegerlas puedes recoger hojas caídas.
Guárdalas por ejemplo en un cesto destinado a tal fin, pero procura
que se mantengan secas, colocando el cesto en el cobertizo. Antes de que
empiece a helar, en el pie de las plantas se debe poner una mantita
extra de una capa de hojas o paja (también se denomina
acolchado o mulching). Para evitar que el viento
las disperse por todo el jardín, puedes cubrirlas con algunas ramas
sueltas o con un trozo de tela metálica.
Especies perennes
La
mayoría de las plantas de hoja perenne es resistente a las heladas.
Pero también hay variedades que sufren el frío,
principalmente del viento gélido. Ejemplos de ello son el romero,
tomillo de cocina y variedades de Hebe. Se pueden proteger
metiendo en el suelo unas ramas verdes de abeto o pino cruzadas, por ejemplo,
en el lugar donde más suelen padecer el viento frío. Esto
también es válido para la camelia de hoja perenne.
En
caso de heladas, lo más adecuado es colocar, por tanto, una estera
alrededor de este arbusto. Si con unas temperaturas bajas además
tenemos mucho viento, puede resultar funesto para las
plantas que en invierno permanecen por encima del suelo; de hecho estas
plantas se secan.
De las especies rocosas se espera una buena resistencia,
ya que en su hábitat natural crecen en zonas altas de montaña.
Sin embargo, solemos olvidar que en estos lugares son protegidas por una
gruesa capa de nieve aislante. El mayor peligro para estas plantas radica
en un fenómeno que se denomina heladas sin nieve.
Huerto y terraza en invierno
Las
macetas blanqueantes de terracota, que se usan para blanquear
verduras, son una especie de macetas de Colonia, pero sin fondo y con
una tapa. Se utilizan para colocarlas encima de cultivos que están
brotando y que deben ser blanqueados (ruibarbo, col marina, apio y
cardo). A través de la tapa se puede seguir el desarrollo.
Debido a la falta de luz, los tallos y las hojas obtienen un bonito color
blanquecino.
Las
plantas en macetas son más vulnerables que las
que están cultivadas en el suelo al aire libre. Tiene una sencilla
explicación: un cepellón que se encuentra en el suelo tiene
más protección que la delgada pared de una maceta. Un buen
ejemplo es el boj en maceta. Si está plantado en el suelo
al aire libre no tiene que ocuparse de este pequeño arbusto en
invierno.
En una maceta es mejor ofrecerle un poco de protección durante
un periodo con heladas fuertes. Una mudanza temporal al cobertizo
es una solución, pero también puede envolver la maceta con
lámina acolchada con burbujas de aire, y proteger así el
boj contra el viento frío. Las plantas vivaces que
se encuentran en macetas se pueden proteger adicionalmente juntándolas
en el caso de fuertes heladas y colocando alrededor una estera.
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Imágenes: Facilisimo.com.
Fuente: Bakker
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