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La
enorme variación de formas es, sin duda, una de las razones por
la que las plantas vivaces crean tanta dependencia. Tienen una larga vida,
son increíblemente sorprendentes y se pueden usar para hacer infinitas
combinaciones, sobre todo entre ellas.
Las especies más tempranas ya empiezan a florecer en enero. ¡El
eléboro en muchas ocasiones muestra sus flores
incluso a finales del año anterior! Sea como fuere, hay un gran
número de especies que florece en primavera y, si en esa época
conseguimos acompañarlas con toda clase de plantas bulbosas y tuberosas
tempranas, la fiesta estará completa.
Plantas bulbosas de talla pequeña como campanillas
de invierno, acónitos invernales, jacintos silvestres,
jacintos racimosos, chionodoxas, fritilarias y narcisos, se comportan
como plantas vivaces. Sólo a finales de junio
estalla la verdadera floración. Julio y agosto son los meses de
flor por excelencia. Entonces es cuando más bonito está
el arriate.
Decenas de opciones
Gracias a la variación de colores y formas, además de las
diferencias en altura y carácter, se obtiene un conjunto sin igual
en el jardín. Pero las plantas vivaces también hacen acto
de presencia al final de la temporada. Toda clase de variedades de
aster, espantachinches y anémonas otoñales
nos avisan de que la época de crecimiento llega a su fin.
Hay muchas vivaces con unas hojas extremamente decorativas: hosta,
pulsátila (Pulsatilla vulgaris), diferentes variedades
de Artemisia de hojas grisáceas, orejas
de cordero (Stachys byzantina), la nueva generación
de campanillas de coral (Heuchera) de hojas
marrones, toda clase de variedades cultivadas de Ajuga reptans
(consuelda media rastrera), etc. En este grupo también se incluyen
los helechos
y las gramíneas decorativas.
Estructura del arriate de plantas vivaces
Procura que haya un fondo tranquilo para que destaquen las plantas. En
realidad un arriate es un borde ancho con herbáceas que se caracteriza
por épocas de floración consecutivas. Un fondo de un
seto verde (oscuro), y por tanto tranquilo (Taxus o
Thuja), queda muy bien, pero también son posibles otras
soluciones que ahorran espacio, como una bonita reja cubierta de hiedra.
Aquí y allá también aparecen de nuevo los llamados
macizos isla. Estos macizos, muchas veces ubicados en
un hueco en el césped, pueden tener, en principio, cualquier forma.
Casi todos ellos se sitúan al sol, aunque un poco de sombra también
es aceptable.
Distancia de plantación intermedia
A pesar de nuestros conocimientos al respecto, siempre resulta una sorpresa
ver cómo se desarrollan las distintas especies.
En un suelo crecen más rápido que en otro y también
el propio lugar de emplazamiento juega un papel importante. Se puede llenar
el jardín de plantas o, justo al contrario, darles espacio. El
último método es preferible.
El cálculo más global sobre el número de ejemplares
que hace falta por metro cuadrado es 11 unidades. Muchas
plantitas bajas se cultivan a una distancia intermedia de 20 a 25 cm.
y, para las de talla media, es válida una distancia intermedia
de 35 a 40 cm. Pero las grandes como las peonías
necesitan de 50 a 75 cm.
Un arriate tampoco se planta 'para siempre'. Es frecuente tener que hacer
correcciones cada cierto tiempo, no sólo debido a errores en las
distancias de plantación, sino también por aspectos visuales.
Plantas tejedoras, plantas parásitas y
buenas parejas
También el uso de las llamadas plantas tejedoras,
que por su modo de crecimiento unen las plantas entre sí, da un
efecto muy bonito (variedades de geranio). Procura no usar siempre grupos
de la misma talla y no tengas miedo de repetir variedades. Las parásitas
son, entre otras, la lisimaquia amarilla (Lysimachia
punctata), la amapola plumosa (Macleaya
cordata) y la vara de oro (Solidago). Piensa
bien todo y fíjate mucho en otros jardines. Aún así
verás que no paras de hacer correcciones durante los primeros años.
Pequeñas plantitas bulbosas y tuberosas son parejas
excelentes para las vivaces. De los bulbos estivales, el gladiolo,
las dalias,
tanto bajas como altas, diversas variedades de azucenas y el azafrán
otoñal de floración muy tardía, entre otros, se pueden
añadir al arriate. También existen unos cuantos arbustos
que darán resultados muy buenos: diversas hortensias, weigela
y el arce
japonés (Atropupureum) son sólo tres de los ejemplos.
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Imágenes: Tusplantas.com
Fuente: Bakker
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